Inédito: el muy atrevido y joven delincuente Juan María Funado cree que La Facultad de Información y Comunicación es un “antro perverso y decadente”


{ADVERTENCIA: Si van a leer una nota falsa, plagada de imprecisiones y hechos inventados, en lugar de leer la de “El Observador”, lean esta. Todos los hechos y/o personajes narrados en esta “crónica” son totalmente imaginarios y no refieren a ninguna realidad y/o ubicación territorial en particular y bláh bláh (igual que los artículos de “El Observador” en general)}.

Por Tomer Urwicz Jr., corresponsal del periódico “New York Times” en Montevideo.

«No me voy ya soy parte del decorado 🎵🎵🎵».

1. EL HECHO EN CUESTIÓN:
Todo surgió a causa de un artículo sin firma publicado el 17 de agosto en el diario uruguayo “El Observador”. En él se hablaba de manera objetiva y nada tendenciosa sobre un estudiante que, a pocos cursos de recibirse, en un arranque de rancia punkitud, habría ingresado intempestivamente a una de las aulas a repartir volantes de su revista casera. Dicha irrupción, realizada al más puro estilo dadaísta –y claramente no exenta de cierto cariz propagandístico–, causó el pánico absoluto entre las autoridades de la Facultad de Información y Comunicación (FIC).

«Irrumpió de forma muy agresiva, como queriéndose llevar todo por delante», declaró muy angustiada a aquel periódico Ana Laura Natalevijch, docente de comunicación y género. «Hasta en los pasillos hubo quienes llegamos a imaginarnos lo peor, como esas imágenes horribles de tiroteos en las universidades estadounidenses», acotó a su vez, entre lágrimas, Selena Milipili, una estudiante de la asignatura de marketing digital, que afirmó haber visto al reo ingresar a la casa de estudios por la entrada de la calle San Salvador.

Luego de una revisión minuciosa de los artículos incluidos en la revista, la Decana Dra. Mabel Cheretto convocó a una reunión de emergencia al Consejo Directivo Central de la FIC, que más tarde determinó por unanimidad la expulsión definitiva del estudiante, provocando en el acto todo tipo de rumores en los pasillos virtuales de dicha facultad.

—Tengo mieo [sic]… No creo reconocerlo, pero si alguien lo hace avise —Escribió Julieta Falco, una alumna de la asignatura “Planeación en comunidades”, en el grupo de WhatsApp “FIPticios Radio 🎤”, a las 15:57 de la tarde, el día siguiente al repudiable ataque.

—Igual posta que iría preso si toca a une de nosotres [sic] así que chill…—, le contestó intentando tranquilizarla, un par de minutos después, Martín Pereira Vidondo, un muchacho no binario de género fluido y con ascendente en Aries. —Perdón que hable tanto, pero justo me robaron hace unas semanas cerca de allí y me re agredieron y pegaron entonces estoy suceptible [sic]… Creo q [sic] es el momento de comprar la picana 😰😥 …—. La quiso seguir un rato Julieta, hasta que tuvo que parar unas horas para ir con otras dos amigas de la «facu» a degustar un frapuchino doble descremado en un Starbucks del Parque Rodó.

La foto: Captura de pantalla de uno de los chats en cuestión.

La publicación en cuestión llevaba el nombre de “A Contrapelo”, claramente una referencia a la novela homónima del escritor francés Joris-Karl Huysmans.
De hecho, al momento de su detención, dicho libro fue encontrado en el interior de la mochila del joven, junto con un ejemplar de “Mafarka il futurista”, del poeta italiano F. T. Marinetti, y “Los surrealistas contra (polémicas y panfletos)”, obras que más tarde fueron peritadas por la antropóloga y delegada del orden docente Soledad Soria, quien, en declaraciones al semanario “Brecha”, días después explicó:

«Todo lleva a pensar que la estética y el imaginario filosófico de este muchacho está inspirado en autores con una fuerte impronta machista y reaccionaria. Quizás algunos puedan creer que el hecho en cuestión se trata simplemente de una maniobra para sorprender y escandalizar al personal. Una burda tomada de pelo. Nada más lejos de la realidad. Su perfil psicológico coincide claramente con el de un femicida en potencia. No me atrevo a descartar tampoco el que su accionar esté respaldado por una organización de fanáticos pentecostales. En todo caso, la justicia deberá pronunciarse con firmeza ante tamaño atropello».

La revista, a la cual pude acceder en exclusiva tras consultar el expediente del joven reo, presentaba las características de toda publicación casera y de escaso tiraje. El tamaño del papel era estándar, las hojas habían sido enganchadas por medio de un clip, y las imágenes que las acompañaban eran crudas ilustraciones pornográficas, fotocopiadas en blanco y negro, manchadas todas con la sal de las lágrimas de los estudiantes que tuvieron la desgracia de haber presenciado en primera persona tan vil acto.

«Me parece realmente triste que el día de mañana gurises de bajos recursos víctimas del sistema capitalista y heteropatriarcal puedan llegar a compartir celda con un criminal de estas características. Porque, que no quepa la menor duda: lo que hizo este chiquilín es propio de un individuo muy enfermo –sentenció la Dra. Soria–. Desde una de las ONG en la que trabajo (“El puente”) estamos pidiendo que como pena alternativa el muchacho sea sometido a una de nuestras nuevas terapias experimentales:El método Temponi”».

La foto: Dr. Ana Laura Natalevijch, Ph. D en Estudios de Género, acerca de Juan María Funado: «Es un monstruo, un delincuente, un ser lleno de maldad y odio«.

2. TESTIMONIO DE TRES AMIGOS DEL DELINCUENTE
{A continuación, adjunto la declaración jurada de tres allegados del delincuente, quienes fueron citados por su defensa para testificar a su favor durante el juicio}.

Roberto Skybling (Joven desempleado, pronombres: Élle/Élles): «A Juanma lo vi por primera vez en los pasillos de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS). Fue en el año 2019, durante la última clase de la asignatura ‘Género y Diversidad Sexual’. Recuerdo que para el trabajo final de curso la profe nos pidió que pasáramos todes [sic] al frente a escupirle las tetas…
Sí, sí, ya sé, re loco, ¿No? Su idea mediante este ejercicio, nos explicó ella después, era problematizar la relación entre ‘cuerpe [sic], deseo y comodidad’, algo así…».

(…).

«Para serte sincero, Juanma no estaba anotado en la materia; bah, en realidad hasta donde sé él no estaba anotado en ningún curso de la facultad, pero cuando se enteró que podía ir a escupir feministas gratis dijo: ‘Bueno, por qué no’, y hasta allá se mandó. Recuerdo que lo vi entrar al salón cargado con dos bidones de agua. Cuando la profe le preguntó por qué traía eso, Juanma le contestó que era por si se llegaba a quedar sin saliva. Después le pidió si podía ser de los primeros en escupirla, a lo que la profe le dijo que sí, y de inmediato se sacó la blusa, y apenas Juanma vio sus flácidos senos colgándole hasta las rodillas, no se pudo aguantar: fue tanto el asco que le dio que en lugar de escupirla terminó vomitándole encima: restos de asado, rodajas de pepino, pedazos de morrón y un líquido pastoso entre verde y rojizo.
¡Guácala!
Pero a la profe se ve que no le importó y hasta quedó re contenta y le puso un 12 y luego lo invitó a unirse a su cátedra, propuesta que por supuesto él rechazó
».

La foto: Alfonsina Lazorraf, profesora del curso «Género y diversidad sexual», durante una de sus clases en el aulario de la Facultad de Ciencias Sociales.

Sebastián Cativelli (Operations Manager en Zona América): «A Juan lo conocí trabajando en Sabre. Un desastre, pobre… No pudo aguantar ni siquiera un mes. Era un fichita bárbaro… Ya la primera semana arrancó a mandarse cagadas. ¿Viste esas presentaciones tontas que siempre te obliga a hacer la gente de recursos humanos? ¿Esas donde tenés que decir cuáles son tus hobbies, qué carrera estás cursando y demás cosas por el estilo? Bueno, te cuento: él decidió que la mejor forma de presentarse al resto del grupo era definiéndose como un ‘antiglobalista en plena campaña contra el capital financiero extranjero’, o algo así. En otras palabras: un pancho bárbaro. Al día siguiente trató de colgar en una de las ventanas una pancarta que decía en letras rojas: ‘Zelensky puto, Ucrania estado ruso’. Pero no fue por eso que lo llegaron a echar, no… A Juan lo echaron porque era muy vago y además acosaba a todas las compañeras de la oficina; hasta a una de las muchachas que limpiaba el baño le llegó a tirar los perros.
¡Qué fichita, Juan! Tampoco respetaba el código de vestimenta: a veces iba a trabajar con una remera roja que me acuerdo tenía estampada una hoz y un martillo –¿o era una esvástica? La verdad a esta altura la memoria me falla…–.

(…).

Sí, sí. Un loco bárbaro, pobre… ¿Amigo mío? No, nada que ver, ¡Si hace años que no lo veo al gil ése!…
»

Agustina Fernández (estudiante de psicología, modelo de OnlyFans): «¡Ya dije que nunca tuve nada que ver con él! ¡Basta, por favor, en serio! Lo único que hacía era mandarme memes del Unabomber y pedirme fotos en bolas. Sí, es cierto, le mandé un par para que se dejara de joder, pero nunca estuve con él ni nada parecido. Aparte por ese entonces yo tenía pareja. Después me separé y me abrí un OnlyFans. No me está yendo muy bien que digamos…».

3. LA FUGA Y FINALMENTE EL ARRESTO DEL JOVEN DELINCUENTE:

La foto: Filippo Tommaso Marinetti, una de las influencias citadas por el joven terrorista. En la imagen en cuestión se puede ver al autor ejecutando el infame «manspreading», una conocida pose de opresión machistaheteropatriarcal.

—Es importante para las sociedades humanas que ciertas estructuras permanezcan inalterables –comienza a explicarme, en un brote de diplomática mojigatería, Juan Pablo Carzolio, director de redacción del diario “El País”–. Vos no podés tener un tipo que así como si nada te venga a romper todos los protocolos. Eso no se puede permitir. Incluso si los planteos o las críticas del tipo en cuestión tienen cierto grado de validez –acota el experimentado periodista, mientras bebe de a sorbos un capuchino descafeinado en una de las mesas del bar montevideano “Facal”–:

«Claro que tenés el derecho a rebelarte y protestar, por supuesto, eso nadie te lo va a quitar; pero, siempre dentro de ciertos límites… Mirá los pibes del IAVA si no; ¡Miralos cómo grafitean salones y declaran por puro capricho paro nacional!; ¡Miralos cómo cortan calles y avenidas porque, según uno de sus delegados, las leyes ‘no los representan’! Bueno, en este país eso sí se puede tolerar y, te digo más, en algunos casos hasta promover. ¡Son jóvenes idealistas, después de todo! Ahora, lo que hizo este muchacho, eso… Mirá, en mi opinión fue simplemente una maniobra burda y reaccionaria, propia de un desquiciado moral y emocionalmente inválido».

—El escritor uruguayo, Julio Zúñiga, opinó en el último número de la revista “eXtramuros” que lo que hizo el joven tiene muchas similitudes con las intervenciones que realizaban los escritores futuristas a principios del siglo pasado. Incluso comparó su “Carta abierta al rector de la Udelar” con la “Carta abierta a todos los rectores de las universidades”, obra del poeta Antonin Artaud. Dijo que de hecho hasta podía considerarse un descarado plagio. ¿Qué opina usted al respecto?

—No sé quién es ese tal Artaud del que me estás hablando. Tampoco entiendo nada de “escritores futuristas”. Lo que tiene que quedar claro es que lo que hizo este demente –repartir volantes de su revista, poner la palabra “pija” en uno de sus artículos– es algo que como uruguayos NO debemos tolerar. ¡Es tabú! Yo –y que esto quede off the record, chiquilín, te lo pido por favor– sólo digo la palabra “pija” cuando pago por acostarme con sucias. Pero nada más. Después no la uso ni con mi mujer, que, dicho sea de paso, es una señorita con TODAS las letras…

—Entiendo. Zúñiga dijo también que el gesto del joven Funado logró “atentar contra los valores bienpensantes que imperan dentro del sistema académico y que, en su beligerante arranque de punkitud, el muchacho ha conseguido destapar por completo el buenismo perversamente controlador de una cultura que hasta este momento se daba por hecha a sí misma”.

—Mirá, te voy a contar algo: pocos días después de que el chiquilín este irrumpiese violentamente en la facultad, él fue hasta la sede del diario donde laburo, acá, a un par de cuadras nomás, en Zelmar Michelini. Ahí habló conmigo, me dio su versión de los hechos, la cual por supuesto contradecía todo lo que habían expuesto mis queridos colegas de “El Observador”. Pero bueno, como te comentaba, hay que cuidar las formas: ¡Vos no podés ir por la vida diciendo cualquier disparate! Yo leí uno de los artículos del abombado este y decía –cito textual–, que la licenciatura que «hoy en día ofrece la FIC es una pérdida de tiempo», que los profesores son una «pija» y que los cursos están todos «desactualizados o si no flechados para la izquierda más jeropa». ¡Vos no podés poner eso! Mirá: yo estudié en la ORT, mijo, sé muy bien de lo que te estoy hablando. En periodismo las palabras deben ser siempre asépticas e insípidas y producir en los lectores una consciencia conforme a los intereses del poder. Por eso, siguiendo estos principios, la verdad a mí me parece muy bien que lo echen. Y te digo más: está perfecto eso que están proponiendo las chiquilinas de la ONG “El puente”; esa técnica de rehabilitación nueva a la que supuestamente lo van a someter… ¿Cómo era que se llamaba? …

—“Método Temponi”. Cambiando de tema: Sr. Carzolio, ¿es cierto que usted jugó un papel clave en la entrega y aprensión del joven reo?

—Por supuesto, yo mismo le dije que me esperara en uno de los sillones que hay en la recepción del diario. Luego subí las escaleras y desde mi cubículo en redacción llamé a jefatura para que se lo llevase. ¿Qué querés que te diga? Con un loco así nunca se sabe. Mejor ser precavido, ¿No?

4. ENTREVISTA AL JOVEN DELINCUENTE EN CUESTIÓN:

Lanzado repentinamente a la vida pública, en medio de una sociedad que me ha visto surgir en un día, sin saber de dónde vengo, quién soy, y cuáles son mi carácter y mis antecedentes; en dónde he templado las armas con que me he echado de improviso en la prensa (…) impulsando a la juventud, empujando bruscamente a la sociedad, irritando susceptibilidades nacionales; cayendo como un tigre en una polémica, y a cada momento conmoviendo a la sociedad entera, y siempre usando un lenguaje franco hasta ser descortés y sin miramientos; el público ha debido de preguntarse mil veces, quién es este hombre que así hace ocuparse de él a tantos.”

  • “Mi defensa” de Domingo F. Sarmiento (1843).

Belén Álvarez es el nombre de una de las enérgicas chiquilinas que durante días han montado guardia en la esquina del Hospital Vilardebó, lugar donde por estas horas se encuentra recluido el joven salvaje Juan María Funado. Enfundada en una rígida campera de cuero, con una faldita escocesa roja y con el pelo rubio cortado hasta la nuca, la muchacha dice ser la “Reichsleiter” del escritor, la persona encargada de editar y distribuir en su ausencia la revista que tanto perjuicio le ha provocado:

—Juanma es un dulce bárbaro. No hay que creer nada de lo que dicen lo

Belén Álvarez es el nombre de una de las enérgicas chiquilinas que durante días han montado guardia en la esquina del Hospital Vilardebó, lugar donde por estas horas se encuentra recluido el joven salvaje Juan María Funado. Enfundada en una rígida campera de cuero, con una faldita escocesa roja y con el pelo rubio cortado hasta la nuca, la muchacha dice ser la “Reichsleiter” del escritor, la persona encargada de editar y distribuir en su ausencia la revista que tanto perjuicio le ha provocado:

—Juanma es un dulce bárbaro. No hay que creer nada de lo que dicen los medios sobre él. Eso es todo circo. Un montón de histeria y sobreactuación. No sé si usted lo sabe, pero antes de que lo echaran de la facultad estaba a sólo tres cursos de recibirse; aunque, quitando eso, él ya de por sí tiene mucha formación; es un tipo leído, lo que pasa es que sus ideas son completamente radicales para la gente como usted–me suelta, con una breve sonrisa la joven simpatizante. Quizás sea su devoción absoluta por el reo Funado, o quizás el brazalete de esvástica rosa que lleva sujeto a uno de sus bíceps, pero lo cierto es que ante la prensa Belén ya se ha hecho fama de ser una suerte de femme fatale entre la peculiar farándula que rodea al imberbe delincuente–. Dentro de unos minutos vamos a hacer un vivo para nuestro canal de YouTube contando los últimos detalles del caso. Si le interesa, puede participar…

Lo que sorprende es el hecho de que Belén no esté sola. Hace un rato, a su alrededor, se congregaron aproximadamente una treintena de jóvenes exigiendo la liberación inmediata del escritor. Echando un vistazo a la atestada vereda, pude encontrarme con una fauna cuanto menos curiosa: principalmente gurises ociosos, vestidos de negro y con pinta de buenos para nada; varias parejas de chicos casi adolescentes, algo robustos y con la cara desfigurada a causa del acné (esos chiquilines que desde los medios locales se tacha permanentemente de “virgos”); también pude ver a alguna que otra chica, todas pálidas y ojerosas, aunque mucho más agraciadas que el resto de los muchachos en cuestión. Aparte de Belén, la que más destaca dentro de este estrafalario grupo es una tal Vilasa, una piba de rostro caballudo y estilo gótico, estudiante de ingeniería que afirma que Juan María Funado dejó de ser para ella un “simple escritorzuelo under”, para en su lugar convertirse en una causa válida por la que luchar:

La foto: El estado del periodismo actual.

—Como dijo Byung-Chul Han (uno de los pensadores que descubrí gracias a las páginas de “A Contrapelo”): «Poco poder tiene quien únicamente sea capaz de imponer su voluntad en virtud de una sanción». Confiamos en que dentro de poco Juanma sea absuelto y no se lo someta a esa técnica de tortura psicológica conocida como el “Método Temponi”. Porque eso sí sería un verdadero crimen…

En cuanto a estas acusaciones, Denisse Tuana, directora de la ONG “El Puente”, encargada de defender los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales, afirma que no hay de qué preocuparse:

«La “técnica Temponi” es un método de vanguardia cuya efectividad ya ha sido demostrada infinidad de veces. Está recomendada tanto por la ONU como por la OMS para la deconstrucción psíquica de individuos verbalmente peligrosos. Una vez el delincuente se someta a ella, ya no habrá peligro ninguno para les [sic] estudiantes y autoridades de la Udelar, eso te lo aseguro».

Cuando le consulté a Tuana en qué consiste la polémica terapia en cuestión, ella respondió: «Fácil. Primero se inmoviliza al paciente en una silla, luego se le abren los párpados mediante un par de garfios de acero y después se lo obliga a mirar horas y horas de programación del canal uruguayo TV Ciudad. Como te venía diciendo, está comprobado científicamente que ver a Jorge Temponi en la televisión reduce en un 87% los niveles de testosterona en sangre…»

Vilasa, en cambio, tacha a la técnica de «demoledora» y «abusiva»:

«Es sabido que uno de los efectos de someterse a ella es la castración neurológica del individuo, además de una pérdida de deseo y vigor permanentes. Lucharemos hasta donde sea necesario para impedir que Juanma caiga en las garras de esta manga de feminazis hijas de puta», concluye vehementemente la chiquilina, antes de sumarse al vivo que ya empieza a transmitirse por Youtube.

La foto: Uno de los libros encontrados en la mochila del delincuente: Los surrealistas contra (polémicas y panfletos), Editorial: Galerna, 181 pgs. (Según la docente de grado 5 Soledad Soria, un texto con una «fuerte impronta machista y reaccionaria».)

*********

Dos horas después, tras ser revisado meticulosamente por uno de los guardias, finalmente consigo entrevistarme con el joven rebelde Juan María Funado. Tres fibrosos enfermeros del Hospital Vilardebó lo conducen hasta una pequeña sala de reuniones.
Allí es donde lo estoy esperando.
Apenas lo veo entrar a la aséptica salita quedo sorprendido: como medida de seguridad, las autoridades del centro médico han dispuesto que a Funado se lo sujete mediante una enorme camisa de fuerza. El resultado es un poco espeluznante, y por momentos hace acordar al infame Dr. Hannibal Lecter: gruesas correas de cuero y hebillas le aprietan las muñecas, uniendo luego la parte delantera y trasera de la chaqueta con el bajo abdomen; como remate, lleva puesta una máscara de hierro que apenas lo deja respirar.

—Por favor, guardias, la máscara no es necesaria; tampoco la camisa de fuerza; vengo a entrevistar al joven reo para un importante periódico extranjero. En caso de que reaccione mal, confío plenamente en vuestras capacidades para protegerme.

Ambos enfermeros responden encogiéndose de hombros, y luego proceden a desabrochar la camisa y a quitarle del rostro la asfixiante mascarilla.

—Gracias, caballeros, muy amables… Sr. Funado, actualmente las autoridades de la Facultad de Información y Comunicación lo acusan de haber planificado y ejecutado un acto de naturaleza terrorista, ¿Es esto correcto?

Con envidiable serenidad, el joven reo me mira de frente y, antes de agradecerme por mi tiempo y contestar a la primera de mis preguntas, estira su brazo derecho y me estrecha la mano.
Los enfermeros comienzan a mirarse entre sí muy nerviosos, como pensando: “¿Y ahora qué va a hacer el loco este?”.

—Pura histeria y sobreactuación, señor –me empieza a explicar–. Yo no irrumpí violentamente en ningún salón de clases. Se lo juro. Tampoco amenacé ni agredí físicamente a nadie; mi único delito es haber entrado a la facultad a repartir seis o siete volantes de mi revista.

Ok, Sr. Funado. Cambiando de tema: en uno de los artículos incluidos en su publicación usted descalifica alevosamente a las autoridades de la Facultad de Información y Comunicación, ¿No es así? Las tacha de ser una “pija”, e incluso se atreve a decir, muy sueltito de cuerpo –y cito textual–, que los profesores de la FIC son unos “inútiles carentes de autoridad, a los que ni siquiera les dan las bolas para afeitarse o preparar una miserable clase”. ¿Cómo se le ocurre escribir semejante ordinariez?

—No sé, señor, fue lo que me salió en el momento. La verdá que no pensé que me fuera a meter en líos y, sin embargo, mire ahora usted…

—En otro artículo publicado recientemente en “La Diaria” se lo acusa además de ser integrante de ‘grupos de extrema derecha‘, de ‘tenencia ilícita de armas‘ y, como si fuera poco, de ‘exhortación a la lucha armada‘.

—Ehhh, juro por lo que más quiera que no hice nada de eso. Ni siquiera tengo muy claro en primer lugar el motivo por el que estoy acá…

—Podríamos empezar por el hecho nada menor de haber incluido la palabra “pija” en uno de sus artículos, ¿No le parece?….

—Sí, bueno, por decir la palabra pija, claro, pero…

—… Y además por ser un individuo violento y frustrado que, antes de caer preso, según el reconocido periodista Samuel Blixen, habría firmado un manifiesto en el que “combinaba a su antojo autores tanto de izquierdas como de derechas para, al final del texto, proponer la nada novedosa idea de querer ‘destruir el sistema hasta sus cimientos‘”…

—Eso es una vil mentira, señor, déjeme que le explique, por favor… Sé que no debí haberme mandado tantas cagadas juntas, créame que me arrepiento; pero, antes que nada, permítame poner las cosas en claro, intentar limpiar mi nombre porque, la verdá, esto que se está haciendo en torno a mí es todo un circo; déjeme contarle bien…

Lo que sigue a continuación es algo que este periodista sólo puede definir como un largo exabrupto de pedantería grosera.
Al final, el joven salvaje Juan María Funado ratificó plenamente ser nada más ni menos que un charlatán; el típico personaje limítrofe y en el fondo inofensivo que cultiva en exceso un artificioso y trastornado mundo interno. Lo cierto es que esta especie de rebeldía oracular que algunos de sus seguidores creen ver en él, no es sino un simple desajuste entre el sujeto (lo que en términos freudianos se conoce como el “yo”) y el objeto (el día a día en sociedad).
En otras palabras: el señor Juan María Funado es un neurótico de manual, un caso clínico resultado del adolescentrismo imperante en nuestras sociedades posglobalistas.
 
No nos engañemos, por favor, cuando el reo defiende sus actividades delictivas como la “labor de una voz independiente, ontológicamente solitaria que, desde su trinchera en la web expresa por escrito opiniones que a varios poderosos pueden incomodar”, lo que hace es simplemente aprovecharse de nuestra buena fe, de nuestra bendita paciencia. En opinión de este humilde periodista, lo más sano para todos es que en virtud de estos lamentables hechos, tanto la tensión como el grado de ensañamiento social hacia estos execrables personajes no haga sino sostenerse o, quizás, incluso aumentar.

La foto: El mismísimo diablo en persona, Javier Milei, precandidato al cargo de dictador militar argentino.

Cuando antes de despedirme del muchacho le pregunto qué tiene pensado hacer luego de su liberación, el muy sinvergüenza me contesta (de nuevo) con envidiable serenidad y mirándome de frente: —Tiempo al tiempo, caballero. Por ahora debo mantener la cabeza fría y despejada. Non calentarum, dominus. Esperar a la siguiente mano. Eso sí, no se olvide, Sr. Urwicz Jr.: cuando llegue la hora me llevare por delante a los turritos estos de la facultad y quizás a un par de diarios para variar…

Que no les quepa la menor duda, queridos lectores, Juan María Funado es un ser desquiciado, lleno de odio y maldad, oh, sí.

Felipe Villamayor. (2023).


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2 respuestas a “Inédito: el muy atrevido y joven delincuente Juan María Funado cree que La Facultad de Información y Comunicación es un “antro perverso y decadente””

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