SOBRE CÓMO HIZO ANA MATYSCZCZYK PARA LICENCIARSE EN COMUNICACIÓN, POR QUÉ HAGA LO QUE HAGA SIEMPRE SERÁ LA ASISTENTE DE LABORATORIO DE LEONARDO HABERKORN, Y QUÉ PAPEL JUEGAN LAS DIFERENCIAS DE COCIENTE INTELECTUAL ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN ESTO


SOBRE CÓMO HIZO ANA MATYSCZCZYK PARA LICENCIARSE EN COMUNICACIÓN, POR QUÉ HAGA LO QUE HAGA SIEMPRE SERÁ LA ASISTENTE DE LABORATORIO DE LEONARDO HABERKORN, Y QUÉ PAPEL JUEGAN LAS DIFERENCIAS DE COCIENTE INTELECTUAL ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN ESTO.— El siguiente fragmento fue tomado del libro “La mujer eunuco”, de la autora feminista Germaine Greer. Lo reproduzco en su totalidad, pues logra sintetizar muy bien algo que en artículos anteriores he intentado explorar:

“’En las clases, las alumnas son un modelo de atención y diligencia; a veces se esfuerzan demasiado por llevarse a casa en negro sobre blanco lo que han oído. Suelen ocupar los asientos de las primeras filas porque se matriculan pronto, y luego llegan temprano, mucho antes de que comiencen las clases. Sólo llama la atención que a menudo apenas dén una mirada superficial a los materiales que reparte el profesor; a veces los pasan a sus vecinos sin mirarlos siquiera; un examen más prolongado obstaculizaría su labor de tomar notas.’

Lo que este observador bastante prejuicioso notó es lo suficientemente real: las chicas eran diligentes, incluso demasiado diligentes, pero sus esfuerzos se dirigían a metas equivocadas. Estaban ansiosas por agradar y absorber todo lo que se les decía, pero no mostraban interés en los materiales que el conferenciante proporcionaba, que eran el verdadero núcleo de la conferencia. En cambio, gastaban su energía en cumplir con los requisitos externos y no en satisfacer su propia curiosidad sobre el tema que estaban estudiando. Esta tendencia sigue siendo común entre las estudiantes mujeres, que constituyen una gran parte de los programas de artes en las universidades y dominan la profesión docente.

El proceso es claramente un ciclo de rendimientos decrecientes: aquellos que son serviles enseñan servilidad en un campo donde se debería desafiar constantemente lo desconocido con todas las facultades humanas. La educación no puede ser, ni ha sido nunca, una cuestión de obediencia. No sorprende entonces que las mujeres rara vez lideren avances científicos, sino que más bien sirvan como asistentes de laboratorio bajo dirección masculina, continuando el patrón observado en sus días universitarios.”

Este fenómeno es bastante similar al que el Dr. Chadoca’s go to guy bautizó en uno de sus tuits como “Inteligencia institucional”: 

[‘Culta e inteligente según las minas, es una agrandada que saca buenas notas. Las minas valoran la ‘inteligencia institucional, sacarse buenas notas, leer muchos libros, saber datos random de alguna boludez, etc.

Eso no es inteligencia. Inteligencia es la de tipos como estos *y a continuación adjunta una imagen de Theodore Kaczynski.”]

  • Tuit extraído de la cuenta personal de Twitter de “Chadoca’s go to guy”.

Yo enseguida escribí un artículo al respecto, en el que acoté que aquello era resultado directo de una menor variabilidad en el índice cognitivo-intelectual de las mujeres; con esto queriendo decir que, comparativamente hablando, los hombres tendemos a ubicarnos en los extremos de la escala del CI; y las mujeres, en cambio, suelen situarse en el punto medio; en otras palabras, los hombres o bien somos brillantes, o bien somos unos tontos; las mujeres, como más adelante explicó el Dr. Chadoca’s go to guy en respuesta a un tuit de mi autoría, no son “ni muy boludas, ni muy inteligentes”.

Aplaudo que una feminista lo reconozca; habla de por lo menos cierto grado de honestidad intelectual. Y sí, como bien señala el mencionado pasaje, las mujeres suelen ser más aplicadas que los varones; eso, sin embargo, no se traduce en una inteligencia equivalente o mayor respecto de nosotros, sino que simplemente se trataría de una peculiaridad propia del género femenino. Nada más. La verdadera inteligencia –siento ahora el deber de acotar– es aquella que desafía las normas establecidas, aquella que poseen los llamados «librepensadores», y no la de estas pitucas de Pocitos o Carrasco que buscan todo el tiempo agradar a su grupo de amigas o enamorar a sus profesores.

Bravo por Germaine Greer, una feminazi de mierda, pero una feminazi honesta al fin y al cabo.

Con. Franz Miksizpuhtulk.

Nota extra: Si te interesa colaborar con el mantenimiento del sitio, podés hacerlo a través del siguiente link a Mercado Pago: link.mercadopago.com.uy/acontrapelorevista
¡Gracias!


Una respuesta a “SOBRE CÓMO HIZO ANA MATYSCZCZYK PARA LICENCIARSE EN COMUNICACIÓN, POR QUÉ HAGA LO QUE HAGA SIEMPRE SERÁ LA ASISTENTE DE LABORATORIO DE LEONARDO HABERKORN, Y QUÉ PAPEL JUEGAN LAS DIFERENCIAS DE COCIENTE INTELECTUAL ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN ESTO”

  1. Me recuerda mucho lo dicho por Felipe Izquierdo (Big left en youtube) sobre el comportamiento de las mujeres en las aulas de clase: Mucho tomar apuntes de lo dicho por el profesor pero poco ir a los materiales propios de la clase para recibir verdadera y precisa instrucción sobre el oficio o tema que se estudia. No niego que yo muchas veces hago esto, pero es innegable que en las mujeres es significativamente más común. Esto, por supuesto, no es para descalificar ni negar el mérito de nadie, solo una realidad biológica curiosa para señalar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *