Breve resumen de por qué libertarios como @Dreas2000, Bauti Gil Castillo o Gerardo Sotelo no me caen bien y por qué no van a poder replicar el fenómeno de Javier Milei y por qué en las próximas elecciones y en las siguientes el Frente Amplio nos va a garchar a todos con la pija muerta


«THE LOUD CHARM OF THE NEW URBAN HAUTE BOURGEOISIE»

Más allá de coincidencias puntuales que pueda tener con algunos de los así llamados “libertarios”, se me hace pertinente exponer a continuación cuáles son los puntos más flojos de estos actores a la hora de hacer política. Considero que, si bien ahora mismo la ideología liberal-libertaria está transitando por un pico de enorme popularidad, este no podrá traducirse en réditos electorales durante las próximas elecciones, ni tampoco durante las del año 2029. Y esto es así porque, actualmente, tal y como le son presentadas al público local, las llamadas “ideas de la libertad” no conmueven a NADIE, excepto a un reducido grupo de jóvenes y treintañeros internautas.

Ojo, no me malinterpreten, es cierto que en la vecina orilla el ahora presidente argentino supo investirlas de una gran aceptación popular; por supuesto, pero el problema es que el caso de Javier Milei es un fenómeno sui generis, algo que no se ve todos los días, y por lo tanto es muy difícil de replicar en un país como el nuestro. Esto se debe en parte a las condiciones coyunturales que propiciaron su aparición (hablo de la enorme crisis social y económica que atraviesa la Argentina), así como a su inusual mística y personalidad.

Verán, pese a la maledicencia de varios actores de izquierda, Javier Milei no es lo que se dice un derechista común y corriente; él no es un personaje que meramente se limite a aparecer en televisión a hacer una exposición con datos y gráficas. NO. Debemos reconocerle que, pese a sus conocidas muletillas (el tan memeable “osea, digamos”), como comunicador y mediático Milei es un fuera de serie, un caudillo que a la hora de expresar sus opiniones carece de toda moderación y no puede sino mostrarse tal cual es; como un bicho raro, apasionadamente excitado ante esas ideas que tanto dice haber estudiado. Mientras que nuestros libertarios, en cambio, dan la impresión de ser una tropa de muchachos autistas encerrados en su propia burbuja, Milei busca emular fielmente la exacerbada y dionisíaca figura del expresidente Saúl Menem.

Asimismo, es importante recalcar que el ahora mandatorio no ganó tanto por vender un proyecto de país claro y definido (cosa que en parte hizo), sino por una idea (o, mejor dicho, una arenga) que ha resonado fuertemente en el grueso de la población económicamente activa de la Argentina. En líneas generales, esta idea puede resumirse como el viejo tópico liberal de “hazte cargo de vos mismo, y no exijas que todo te lo dé el estado”. Podrá parecer un chiste, sí, pero esta suerte de llamado a la responsabilidad personal es un discurso muy novedoso en la Argentina kirchnerista (en Uruguay ni qué hablar…).

Dicho esto, no quiero desestimar la enorme labor didáctica en la que ha incurrido el ahora presidente en varias de sus alocuciones. No cabe duda de que ha logrado despertar el interés de una parte nada despreciable de la población argentina por la ciencia económica. Y lo ha hecho sin caer en charlatanerías, en ocasiones discurriendo largo y tendido sobre tecnicismos como la autorregulación del mercado, el papel del estado en la vida de las personas y la importancia de los derechos individuales. Peleles de la calaña de Álvaro Delgado o Yamandú Orsí nunca se atreverían a hacer algo así, pues su discurso amodorrado y su miedo a ofender tanto a propios como a ajenos de inmediato los haría cerrar la boca.

Ahora, hay un gran problema con el libertarianismo vernáculo y sus representantes. Y no, no estoy hablando únicamente de su pusilanimidad retórica, sino más bien de sus deficiencias narrativas. Verán, a diferencia de gran parte de la izquierda uruguaya, los libertarios carecen de esa suerte de constelación mítica que una y otra vez a lo largo de la historia ha demostrado ser esencial para avivar a las masas; en otras palabras, los libertarios no tienen un mito fundacional claro, y si bien algunos de ellos intentan retroalimentarse del éxito de Milei y reclamarlo para sí, esto no es suficiente para atraer a una mayoría porcentual como la que atrajo el mandatario argentino. Si es cierto que los libertarios aspiran a ganar aunque sea una mísera banca en diputados, necesitan urgentemente comenzar a tejer un relato de estas características; si no, si siguen insistiendo cual muchachos autistas en repetir datos y cifras y hacerse los moderados, no van a llegar a nadie, salvo a esa runfla de virgos que ya a priori los sigue desde sus cuentas personales en Twitter.

El gran error de gente como @Dreas2000, Bauti Gil Castillo o el hipócrita de Gerardo Sotelo y por qué en mi opinión se están haciendo daño a sí mismos

SI ESTE TIPO ES PERIODISTA YO SOY ERNEST HEMINGWAY

Según las antiguas tradiciones orientales, había varios instructores de yoga que, con el fin de desentumecer las terminaciones nerviosas de sus alumnos, tenían por costumbre propinarles fuertes varazos en el cuerpo. Esta práctica, al parecer, contaba además con la virtud de bajar a tierra a los discípulos y así permitirles acceder a un grado de mayor consciencia; bueno, al menos eso era lo que decían los viejos maestros después de fajarlos un rato… Yo, humildemente, al igual que aquellos respetables sabios, intentaré devolver a los libertarios por unos momentos a la realidad.

Empezaré primero por reconocer que sí, que en lo que respecta al plano económico en varios puntos concretos ustedes van bien encaminados. Una vez dicho esto, no puedo sino advertir que en prácticamente todos los demás aspectos cruciales, ustedes están muy cortos.

Verán, la cepa de libertarianismo que parecen haber adoptado como filosofía de vida y marca identitaria, peca a mi entender de una cosmovisión en exceso economicista, una cosmovisión que tiende a reducir la complejidad de la experiencia humana a una simple cuestión de oferta y demanda. Entiendo que el enfoque de vuestra filosofía no es en sí estrictamente materialista o idealista, pero la falta de respuestas claras en, por ejemplo, todo lo que concierne a principios éticos y morales, o vuestro exagerado énfasis en perspectivas relativistas e intelectualistas, es un hueco evidente que resta atractivo a la totalidad de su propuesta. No es casualidad que entre sus filas no haya un SOLO poeta, músico, artista o escritor de fuste; de hecho, de a ratos da la impresión de que para ustedes la cultura es una cuestión meramente secundaria, y que desde vuestra visión utilitaria y materialista no hay ninguna diferencia entre “Las cincuentas sombras de Grey” y “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, salvo, por supuesto, el número de ejemplares vendidos.

El himno de los libertarios

Quiero insistir de nuevo que esto no es una cuestión menor, que es de hecho un vacío flagrante en vuestra filosofía, pues, si de verdad aspiran a alcanzar el voto popular, no les va a alcanzar solamente con explicar en una pizarra cifras y diagramas; si las cosas fueran así de fáciles, el socialismo no hubiera triunfado en ningún lado. Mal que me pese, la coalición frenteamplista ha logrado entender esto a la perfección. Fíjense en sus parlamentarias más jóvenes si no; fíjense en gente como Bettiana Díaz o Micaela Melgar; sí, es cierto, su nivel intelectual es paupérrimo, probablemente apenas sean capaces de comprender un texto simple o memorizar una fórmula matemática. Sin embargo, inconscientemente ambas han entendido que una base de votantes no se conduce sólo a partir de argumentos lógicos y racionales, NO; sino que para que te elijan en las urnas es esencial prestar atención al ámbito emocional del electorado. Es así. Vivimos en democracia. En democracia no triunfa necesariamente quien tiene la razón; triunfa el líder o partido que convence a una mayor cantidad de sufragantes. Aunque no les guste, la democracia es una forma de gobierno inherentemente relativista ya desde su concepción.

A mí, en particular, me exaspera mucho oír a las antes mencionadas parlamentarias emplear durante sus alocuciones ese tono de madre helicóptero que regaña a sus hijos (bah, a decir verdad, a todos nos molesta, pero esta es una de las desventajas de permitirle a la mujer entrar en el mundo de la política. Me chupa un huevo lo que piense la gente, las mujeres NO DEBERÍAN participar en política, y tampoco en el periodismo; pero bueno, ese ya es otro tema…), pero hay que reconocer que su estrategia funciona, y mucho más cuando esta está respaldada por una serie de mitos y símbolos tan atractivos como los que se encargado de generar la izquierda durante los últimos cincuenta años. El libertarianismo, en cambio, carece de referentes locales de porte, de mártires, de héroes, de manifestaciones y discursos que hayan hecho historia. En el sentido común de la gente, el votante libertario es un joven invertebrado con el calzoncillo manchado de semen. ¿Cuándo van a entender que para inspirar al votante medio no alcanza sólo con conquistar su cerebro, que también hay que apelar a sus emociones?

Véndanse, hagan como Milei, sáquense la vergüenza.

Y vos, Sotelo, si tenés un mínimo sentido del honor, practicate un seppuku; hacé como el teniente Shinji Takeyama durante la crisis de 1936. Es la única manera que tenés de redimir todo tu oportunismo y falta de principios morales.

Felipe Villamayor.

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