Breve resúmen de todos los detalles reservados del sumario que abrió la URSSdelaR en mi contra


«NOTHING TO DECLARE BUT A NEW TUPAMAROS WALTZ»

ACTA: En la ciudad de Montevideo el día viernes 2 de junio de 2023, siendo la hora
15:15, se inicia la declaración del sumariado Sr. Luis Felipe Villamayor, en el expediente N.°(̷c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷, sumario administrativo, que se lleva a cabo en la Dirección General
Jurídica de la Universidad de la República, sita en 18 de julio 1968, 2do piso. Se encuentra presente el abogado sumariante  ̷(̷c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷ y el testigo de actuación Sr. ̷(̷c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷, C.I.: ̷(̷c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷. Asimismo, se encuentra presente el letrado patrocinante del sumariado, Dr. ̷(̷c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷, matrícula  ̷(̷c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷.
En este estado se solicita al declarante que exhiba su respectivo documento de identidad.
Acreditada la identidad del declarante, el Sr. Villamayor responde al tenor del siguiente interrogatorio:

«They had a meeting in San Salvador St./ They got you down and they wanna keep you there/ It makes them worried/ Their careers/ That’s all that matters/ YOU don’t count«

1. Datos personales:
Luis Felipe Villamayor Santi, C.I: ̷(̷c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷, 27 años de edad, de estado civil soltero y de nacionalidad oriental.

2. ¿Cuál es su vínculo con la Universidad de la República?
Fui estudiante activo de dicha institución durante los años 2016, 2017, 2018, 2019, y los primeros meses del 2020. Actualmente no estudio más allí. A comienzos de este semestre pensé en anotarme en alguna materia suelta, pero desistí rápidamente por cuestiones de trabajo y otros emprendimientos personales.

3. Por las generales de la ley.
Me comprenden por ser el sumariado.

4. ¿Tiene conocimiento de por qué fue citado a declarar?
Ahora mismo, sí. Sin embargo, a comienzos de la instancia, cuando se me cita vía correo electrónico, no conocía las razones detrás de ello.

5. En este estado se le exhibe fs. 32 a 46 del expediente, ¿Lo reconoce? ¿Usted es el autor del texto?
Reconozco el volante. Soy el autor del texto.

El texto en cuestión

6. ¿Usted concurrió a Biblioteca de la Facultad de Información y Comunicación a dejar el artículo que se exhibió en las computadoras del lugar? En caso de que su respuesta sea afirmativa, ¿En cuántas?
Primero hay que hacer algunas puntualizaciones. A principios de febrero de 2022, visité la biblioteca de la FIC, prendí tres computadoras y puse como página de inicio el artículo “6 cosas que tenés que saber antes de ir a la FIC”, el sitio de mi revista en ese momento (el cual posteriormente fue censurado por uno de los profesores de la facultad, un hombre verdaderamente siniestro y enemigo declarado de la juventud uruguaya), y una entrevista a Aldo Mazzucchelli. Este gesto fue simplemente una forma de promocionar mi publicación. De hecho, es muy común que los sitios “under” intenten darse a conocer de esa manera; es decir, colocando su dirección web en la página de inicio de cualquier computadora, o si no utilizando afiches y volantes. Todas estas son técnicas en las que incurrí en algún momento, tanto yo como mis colaboradores.

7. ¿Usted concurrió a la Facultad de Información y Comunicación a dejar copias físicas del referido artículo en uno de sus salones?
Sí. Fue el día 31 de marzo de este año, aproximadamente a las cuatro de la tarde. Mi plan inicial era dejar copias físicas del artículo/volante en un aula que estuviese vacía. Dio la casualidad que justo en el salón que me dijeron que a esa hora no iba a haber nadie, se estaba impartiendo un curso. Entonces, al ver que en el interior había gente, decidí sentarme en el fondo a mirar el celular y esperar a que terminara la clase.
Al final, cuando una de las profesoras se acercó a preguntarme si quería anotar mi nombre en la lista, decidí retirarme enseguida, ya que se estaban dando temas (racialización en la UdelaR, patriarcado, educación pública VS educación privada etc., etc.) que la verdad a mí me pudren un poco.
Es así que me voy y dos horas después, entre las 18:05 y 18:10, vuelvo a ingresar al salón. Las profesoras estaban junto a la puerta, retirándose. Miro hacia dentro del aula y veo que está prácticamente vacía; distribuyo copias en algunos de los bancos y luego me voy.

Desmiento haber tenido contacto visual con las profesoras, nunca crucé palabra alguna con ellas ni las ataqué o, como se dijo también, increpé. Una vez que abandoné el aula, le envié un mensaje de WhatsApp a un amigo mío que cursaba una materia que se estaba dando en ese mismo salón, a ver si mi acto había tenido alguna repercusión. De inmediato me dijo que no, que todo fue al pedo, que gasté dinero sin necesidad.
De ser necesario puedo mostrar la captura de pantalla.

Se le permite al declarante exhibir la captura de pantalla a la que hace referencia, y sostiene que se la hará llegar al instructor.
Como le acabo de decir, este episodio en realidad pasó totalmente desapercibido. Ninguno de los estudiantes que conozco en la FIC me comentó en su momento que haya pasado a mayores. Claro, luego, en un artículo de “El Observador”, las autoridades de dicha institución lo compararon en concreto con uno de esos ya tristemente clásicos tiroteos que ocurren en las universidades estadounidenses. Asimismo, de manera anónima y pusilánime, varios docentes manifestaron en esa nota sentirse asustados; afirmaron que los increpé y que mi accionar les pareció similar al de un terrorista. Considero que dichas apreciaciones son cuanto menos una sobreinterpretación, por no decir un grave atropello.

8. ¿Por qué escribió las afirmaciones que realiza sobre el Sr. (censurado)?
Es recomendable que cuando uno compone un artículo o un texto de ficción, las primeras páginas del mismo atrapen al lector. Son afirmaciones soeces e hiperbólicas, lo reconozco; pero mayormente humorísticas. Sin embargo, cabe hacer una aclaración: en el sitio no aparece la foto del profesor que usted menciona y, además, para protegerme, elijo utilizar un nombre falso. Esto forma parte de ese estilo que ya le comenté y, guste o no, en el fondo hace a la comicidad del artículo (el cual me sigue pareciendo hilarante y, nobleza obliga, caballeros, todos los aquí presentes nos hemos reído con él).

De quererlo yo también podría mostrarle algunas acusaciones que se han hecho hacia mi persona; aunque en el fondo me dan lo mismo; es decir, me las tomo como de quien vienen, simplemente baba de zurdos alérgicos al desodorante.

9. En este estado se le exhibe fs. 47 a 49 del expediente, ¿es usted el autor del correo electrónico enviado desde la casilla c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷?
Sí. Sin embargo, aclaro que antes de enviar ese correo recibí una llamada de un contacto anónimo que se presentó asimismo como un funcionario de decanato; esa persona me presionó, me pidió que bajara los artículos ya que los mismos podrían generarme problemas.
Lo cierto es que aún me parece desproporcionado que se me llame la atención simplemente por poner mi sitio web en la página de inicio de tres o cuatro computadoras de acceso público. Es cierto que declaré a “El Observador” que la persona en cuestión tenía una voz afeminada/amariconada; pero aun así no cabe duda de que la idea de las autoridades era apretarme, meterme presión. Si me pregunta por el nombre del funcionario, debo admitir que no lo conozco; quizás durante la llamada se presentó, la verdad no tengo recuerdo de ello.

(Mal yo. Tendría que haber graffiteado la pared de la biblioteca; o si no haber cortado la calle de la facultad; ahí sí no habría habido problemas…)

10. En este estado se le exhibe fs. 50 a 52 del expediente, ¿Es usted el autor del correo electrónico enviado desde la casilla ?
Sí. No leí esta parte de abajo de c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷. Aunque asumo que esta persona interpretó mi mensaje como una amenaza. Lo cierto es que me parece muy leve comparado con el llamado telefónico que recibí.
Verá usted: yo tenía una página llamada «a Contrapelo» (la cual fundé junto a mi amigo el Dr. Rodríguez) –que tiene el mismo nombre que la revista que ahora edito– y que me llevó mucho trabajo y dinero. Y de repente, de un día para el otro, desde la FIC me la dan de baja.
Inmediatamente me puse en contacto con el servidor, y me dijeron que había recibido una denuncia, que infringí varias normas de la comunidad, etc, etc.. Asimismo, me secuestraron el dominio, los artículos y se quedaron hasta con mi dinero. De verdad estaba muy enojado durante esos días. Pero ese mensaje fue lo máximo que hice. Hubo gente de la FIC que incluso salió a festejar, que me buscó y me terminó encontrando. Yo sospecho que ellos también tuvieron algo que ver al respecto; aunque del nombre del responsable directo ya no tengo dudas.

11. En este estado se le exhibe fs. 53 a 55 del expediente, ¿Es usted el autor de los correos electrónicos enviados desde la casilla c̷e̷n̷s̷u̷r̷a̷d̷o̷)̷ ̷?

Sí, por supuesto. En ellos traté de decirles que no amenacé la integridad física de nadie (en uno de los correos se me acusa de eso); tampoco amenacé con pegarles ni con realizar ningún acto de dicha naturaleza. Intenté explicarles, a su vez, que existe un estilo de escritura ácido y satírico (que es el que yo practico), y que ellos en tanto profesionales de la comunicación deberían saberlo. No me parece en absoluto grave escribir a partir de ese tono. Tampoco creo que amerite una comunicación institucional ni una sanción administrativa. Es errado derivar de esto que yo soy una suerte de terrorista que representa una amenaza grave para los estudiantes de la FIC y sus autoridades. No soy un tupamaro, aunque sí reconozco tener mejor formación que ellos.

12. Se le exhibe fs. 29 a 31 del expediente, ¿Usted participó de la nota de “El observador” allí transcripta?
Sí, participé, pero déjeme aclararle el por qué. En el artículo original de “El Observador” aparecía el nombre de mi nota. Y al ser «El Observador» un medio de tiraje masivo, se levantó mucha polvareda y hubo gente que googleó el título –“6 que tenés que saber antes de ir a la FIC” – y sacó mi nombre de él. Incluso en el trabajo hubo personas que se me acercaron y me preguntaron si efectivamente había hecho lo que se mencionaba en el artículo de “El Observador” (usted sabe: atacar a la unidad de comunicación de la FIC, increpar y agredir físicamente a varios de los docentes, etc., etc.). Hubo hasta una persona en el trabajo que llegó a retirarme el saludo. Por lo tanto, consideré que de no responder al artículo, se podía llegar a generarme un daño directo en el trabajo, así como perjudicar a mis amistades y a mi familia.

Repito para que no quede duda: en la nota se me compara liviana y textualmente con uno de esos terroristas norteamericanos que entran a un salón a matar gente a mansalva.

Por eso acepté participar en ese segundo artículo que usted ahora me cita; para aclarar que lo que se relató en el primero no fue así. Di mi versión, en definitiva.

13. ¿Usted considera que realizó alguna acción que pudiera generar temor en docentes de la FIC?
No, para nada. Lo que yo considero es que hay un montón de histeria y sobreactuación entre las autoridades y estudiantes de esa facultad. Hoy día, cualquiera que se salga un poco de la raya o que presente una propuesta de estas características, es tildado de loco. Incluso en la nota original de “El Observador” la decana afirma que se me quiso derivar a un psicólogo o a un psicopedagogo. Eso es mentira y usted puede comprobarlo ahora mismo, ya que ni siquiera figura en el expediente.

Aún así, considero que esta panda de inútiles y feminazis está en su derecho de tildarme de “enfermo mental” (a diferencia de ellos, yo sí respeto la libertad de opinión del prójimo), pero qué quiere que le diga; todo lo demás me parece exagerado.

En este estado se le cede la palabra al Dr. Curuchet para que formule las repreguntas que estime pertinentes:
14. ¿Puede explicar el contexto y el sentido de la llamada «crónica de hechos imaginarios» escrita en febrero de 2022, referida en la actuación 1, referenciada en la nota de Francisco Claramunt?
Es una crónica ficticia, perteneciente al género «periodismo gonzo». En ella intentó emular el estilo de autores como Chuck Palahniuk o Hunter S. Thompson. Tiene un tono provocador, si se quiere, realista, aunque absolutamente ficticio. Nada de lo que se narra allí ocurrió en ningún momento.

El relato en cuestión

Si usted se pone a leer a cualquiera de esos autores que mencioné, se va a encontrar con hechos y circunstancias mucho más escabrosos, con afirmaciones y digresiones tanto o más jugadas.

Lo único que puedo asumir es que ellos se sintieron amenazados por el grado de realismo de mi relato; pero eso forma parte de mi estilo literario. Cuando uno intenta ser escritor, se pretende que el texto atrape, capte la atención de los lectores. Lo cierto es que yo siempre me propongo emplear el mayor nivel de detalle posible.

Hay un ejemplo muy famoso de un autor francés, que se llama Roland Barthes. En uno de sus textos hace referencia a un concepto denominado “efecto de realidad”, el cual él considera un componente esencial de todo texto ficticio. En el desarrollo teórico de este precepto, cita a Jorge Luis Borges y ejemplifica afirmando que no es lo mismo decir en un relato “una señora estaba muerta” que decir “una señora estaba muerta, tenía sangre saliéndole de la oreja”. ¿Se entiende? Como ya dije, es una cuestión meramente estilística.

Sentirse amenazado por leer mi relato, es en realidad un elogio; usted me está diciendo que el cuento me quedó tan bien que se lo terminó creyendo. Gracias, Sra. Decana; le agradezco su admiración.

15. ¿En ese texto tuvo la intención de amenazar o intimidar a alguien realmente?
No, para nada. Ya lo dije. Fue un intento de emular el estilo transgresor de Chuck Palahniuk. De hecho, el género ha sido bautizado con el nombre de “realismo transgresor”. No lo estoy chamuyando (risas), búsquelo en Wikipedia.

«La ficción transgresiva es un género literario que se centra en los personajes que se sienten limitados por las normas y expectativas de la sociedad y que se liberan de esos confines de una manera inusual o ilícita. Debido a que se rebelan contra las normas básicas de la sociedad, los protagonistas de la ficción transgresiva son seres comunes y normales, pero al resto de los personajes pueden parecerles rebeldes, extraños, enfermos mentales, antisociales, o nihilistas. El género trata ampliamente con temas tabúes como la drogadicción, la sexualidad, la violencia, el incesto, la pedofilia y la delincuencia

Le puedo asegurar que lo menos grave dentro de ese género en particular es un flaco relatando cómo hacer para poner una bomba. Hay un cuento muy famoso de Chuck Palahniuk (se llama “El príncipe sapo”) que trata de un epidemiólogo psicótico que todas las semanas se inyecta en el cuerpo una cepa viral distinta y, un día, cuando tiene una erección, se transforma en un monstruo que sale a violar estudiantes.
Es totalmente delirante, ya sé, quizás haya gente que si lo lee vomita; pero es arte y está escrito con esa intencionalidad.

16. ¿Sabe si algún estudiante leyó los volantes o tuvo alguna repercusión?
Bueno, de acuerdo a la captura de WhatsApp que mostré, el nivel de repercusión fue mínimo. Imagino que, dados los hechos por los que se me cita, hubo una persona que conveniente y retrospectivamente se sintió escandalizada por el acto. Pero, de ahí a decir que los amenacé…, Bueno, qué sé yo, me parece una exageración. Aunque obviamente ellos lo están haciendo para sacarse la chapa de víctimas; si sos mujer o homosexual se siente bien ser una víctima; te da privilegios.

17. ¿Podría explicar qué intención tuvo el texto de ese volante?
Ya lo dije. Propagandística; con el propósito de concitar atención en torno a mi revista, así como para hacer un descargo sobre mis frustraciones y las de varios pares generacionales acerca de esa facultad, cuyo plan de estudios considero una pérdida de tiempo.

Mire, actualmente tengo una compañera de trabajo que es licenciada en comunicación por la FIC; ella trabaja conmigo atendiendo y devolviendo llamadas en un Call Center y, al igual que yo y casi todos mis compañeros de generación, carece de habilidades y destrezas puntuales. No sabe cómo hacer una placa de Instagram, por ejemplo, o cómo armar una página de WordPress; algunos lo saben por curiosidad personal o cursos particulares, pero la gran mayoría de egresados de la FIC carece de habilidades y destrezas reales que le permitan ingresar en el mundo de la comunicación.

Ir a esa facultad, por lo tanto, es como asistir a un simulacro. Por más que intentes aprovechar la carrera y te comprometas en serio, al final del día es bastante inútil. Los programas, los profesores, simplemente no dan la talla. Por eso escribí el artículo. Y por eso me lo censuraron; las autoridades de la FIC no quieren que a nadie le caiga la ficha, no quieren que nadie se entere que son todos cómplices de una gran estafa. Porque, de lo contrario, ellos tienen la posibilidad de hacer un artículo refutando punto por punto cada una de mis afirmaciones; contestar algo así como que todos los profesores son una maravilla o que los salones no están superpoblados o que la educación en Uruguay sí funciona, etc.

Pero en el fondo saben que no es así, y les duele.

En este estado vuelve a tomar la palabra el instructor sumariante, Dr. Michael Larrosa:
18. ¿Tiene algo más para agregar?
Creo que el sitio en sí, y todo lo que hemos hecho: los afiches, los volantes, las intervenciones, los relatos, las crónicas, son mucho mejores que los trabajos finales de todos mis compañeros de generación.

Sólo cuando dejé la Universidad y empecé a hacer cosas por mi cuenta logré aprender algo de verdad. En realidad, en vez de hacerme esto, pienso que las autoridades de la FIC tendrían que por lo menos otorgarme una maestría o un doctorado en comunicación; yo lo aceptaría encantado y, es más, estaría dispuesto a pasar página y perdonarlos a todos y hacer de cuenta que acá no pasó nada.

No se olviden: ustedes fueron los que le mintieron a toda una generación y le robaron años de vida. Y eso es grave…

A ver, mi intento en definitiva fue hacer una publicación al estilo de “Cerdos y peces”, «Suicidio colectivo” o como la revista neoyorquina “Punk”, del año 76: artículos, relatos y contenidos con un estilo hiperbólico y transgresor. Ese tipo de prensa siempre se hizo. Puedo citarle una lista de ejemplos, si quiere. Aunque le advierto que no es algo tan original como usted se piensa; en serio, no tiene sentido que hagan de cuenta que es lo que hago es muy rompedor; de hecho, ya se hizo antes y nadie se alarmaba por ello.

Pero en fin, creo que es tanta la histeria que proyecta cierta fantasía victimista, tanto de los estudiantes como de las autoridades de la FIC, que dichos actores se han despegado por completo de la realidad y han llegado a imaginar algo que en efecto nunca ocurrió.

19. Por la razón de sus dichos.
Porque, aunque afirmen lo contrario, todo lo que digo es la verdad.

Siendo la hora 16:24, y habiéndose leído el acta, cada uno de los comparecientes firma a continuación en señal de conformidad con su contenido.

«She never wanted to kill/ SHE’S NOT NATURALLY EVIL.»

Felipe Villamayor.

Nota extra: Si te interesa colaborar con el mantenimiento del sitio, podés hacerlo a través del siguiente link a Mercado Pago: link.mercadopago.com.uy/acontrapelorevista
¡Gracias!


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *