Sobre el verdadero problema de la educación en Uruguay


SOBRE EL VERDADERO PROBLEMA DE LA EDUCACIÓN EN URUGUAY.– Siempre llama poderosamente mi atención cómo la vieja izquierda bolchevique solía hacer un elogio PERMANENTE de la figura del trabajador; lo cierto es que hoy día esta reverencia se ha transformado en indiferencia o, al menos, en una suerte de admiración MUY distante.

Cuando veo los viejos afiches propagandísticos de la URSS, sus estruendosos eslóganes, sus vigorosas tipografías, las poses virilmente heroicas de los obreros allí retratados, no puedo evitar pensar en cuán distinta fue la izquierda del pasado en comparación a la actual. Los expertos en la materia afirman que este golpe de timón o lavado de cara comenzó a realizarse a mediados de la década de los sesenta, y por lo general suelen citar eventos como el mayo del 68 francés. Es sabido que allí los reclamos de la clase obrera cedieron su lugar en la palestra a los pataleos delirantes del estudiantado parisiense. Aforismos del tenor de: «Prohibido prohibir», «Quítense el cerebro tan a menudo como el calzoncillo», o «Sean realistas, exijan lo imposible», no parecían tener mucho que aportar a discusiones puntuales como el salario mínimo o el aumento de puestos de trabajo. Pero, sin embargo, no hay dudas de que es a partir de allí que los estudiantes se posicionan como una suerte de “nueva clase potencialmente revolucionaria”, y esto es así aunque en el fondo sus propuestas y diagnósticos no tengan pies ni cabeza para el ciudadano corriente que, para sobrevivir en sociedad debe de romperse el lomo laburando.

¡Así es la vida! ¡No todos podemos andar por el mundo jugando a ser estudiantes: Pintando cuadros, filosofando sobre pavadas o haciendo una pasantía en el diario de papá! El gran engaño de la izquierda posmoderna ha sido hacerle creer a estos jóvenes que la educación universitaria en humanidades es POR Y PARA TODOS, independientemente de sus talentos y capacidades. Esto lo ha hecho, por supuesto, en aras de acumular votos y el favor de aquellos idiotas útiles que en virtud de su inexperiencia y desprotección no tienen la más mínima idea de cómo funciona el mundo real. 

Recientemente hablaba por WhatsApp con uno de estos “estudiantes”. Cuando sin más rodeos lo consulté acerca de qué valor creía él que aportaba a la sociedad la facultad pública a la que estaba asistiendo, me contestó infantil y arrogantemente que lo que ellos hacían era “crear cultura”. Curioso, ¿no? Pues hasta donde sé ni Mario Levrero, ni Horacio Quiroga, ni Juan Carlos Onetti, ni Herrera y Reissig, ni Felisberto Hernández ni el Conde de Lautréamont (por nombrar sólo a algunos) contaban con título universitario; y es que, a diferencia de lo que cree el zángano este, la cultura no se “crea” en la universidad, sino fuera de sus paredes y a menudo en encarnizado conflicto con ella.

Pero bueno, qué se le va a hacer…

Con. Franz Miksizpuhtulk.

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¡Gracias!


Una respuesta a “Sobre el verdadero problema de la educación en Uruguay”

  1. Educadores: ¿víctimas o culpables?

    Los padres somos los responsables por darles a nuestros hijos las mejores posibilidades para que puedan triunfar en la vida. Todos queremos lograr que nuestros hijos sean personas de bien, personas honestas, personas educadas, ciudadanos con derechos y obligaciones.

    En todo ese combo, la educación juega un papel fundamental. Es un claro mecanismo de ascensión social. Queremos que nuestros hijos estudien. Todos pensamos que el mejor legado para nuestros hijos es apoyarlos en sus estudios.

    Esta tarea es compartida con quienes tienen a su cargo la tarea de enseñanza aprendizaje de nuestros hijos.

    Queremos que les toque la mejor maestra de la escuela, luego queremos que sus profesores liceales sean los mejores, los más capacitados, los que saben más según decimos algunos más ignorantes.

    Luego llegan a la facultad su vida estudiantil se modifica. Ahora son ellos los que buscan lo mejor, las cátedras más famosas, los cursos que más les aportan, etc, etc, y nosotros, padres, hacemos lo posible y lo imposible para que puedan estar en la universidad y obtengan ese tan preciado título que los hará profesionales que podrán enfrentar la vida, formar su familia y ser felices.

    Cuando logramos cumplir con ese objetivo, nosotros también somos felices.

    Pero siempre hay cosas que nos preocupan, y algunas de ellas tienen un valor absoluto muy importante.

    Hace dos años el parlamento nacional, a través de una comisión investigadora, descubrió que algunos docentes de nuestro nivel medio, profesores de educación secundaria, habrían realizado algunos actos que los señalaban como posibles delincuentes. Algunos profesores habrían engañado al estado, cobraban el sueldo sin trabajar, estaban estafando al estado, habrían falsificado documentación y algunas otras cosas que esa comisión investigadora denunció.

    Esto es muy grave. ¿En manos de quién estábamos poniendo la educación de nuestros hijos?

    Cualquier padre pondría el grito en el cielo si descubre que quien está educando a su hijos es un delincuente.

    Todo esto fue denunciado en Fiscalía hace ya dos años. Sin embargo, hasta el día de hoy no tenemos noticias de que haya pasado algo en Fiscalía.

    Esto es muy preocupante.

    Fiscalía podría tranquilizar a los padres indicando que está todo bien, que fue un mal entendido, que no hay pruebas y que los profesores son inocentes. Que fueron víctimas de un error de apreciación. Entonces todos los padres quedaríamos tranquilos porque nuestros hijos reciben la educación de personas honestas, educadores comprometidos con su labor.

    Y si no fuera así, Fiscalía debería tranquilizar a los padres también indicando que efectivamente, esos individuos cometieron delitos y deberán marchar presos, abandonando para siempre esa noble tarea de educar.

    De esta forma los padres reconoceríamos que cuando alguien se equivoca y comete actos delictivos, no importa quien sea, la justicia actúa y pone las cosas en su lugar.

    Lamentablemente no es eso lo que está ocurriendo.

    Fiscalía no dice nada, no hace nada, los individuos denunciados siguen su trabajo sin que nadie pueda saber si son víctimas o culpables y los padres seguimos en la incógnita de saber si quienes están educando a nuestros hijos son personas honestas o son delincuentes.

    Podrán darse cuenta todos los actores de Fiscalía que eso es un calvario para todos los padres que tienen a sus hijos en la educación secundaria. No sabemos quien está con nuestros hijos en los liceos.

    La Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria, FENAPES, es la que está en el ojo de la tormenta.

    Nos negamos a creer que en este caso haya un problema de corporativismo. La Asociación de Fiscales es del PIT CNT y FENAPES es uno de los sindicatos más importantes del PITCNT, pero cuando se trata de que cada uno cumpla con la función que tiene asignada, el Fiscal designado para este caso debe actuar, independientemente de quien sea que se deba investigar.

    Así entiende el pueblo uruguayo que debe actuar el sistema de justicia.

    La Fiscal de Corte debe tomar cartas en este asunto, y si debe cambiar el Fiscal asignado, que lo haga. Los padres de alumnos de la Educación Secundaria necesitamos saber que pasa con esta denuncia que fue hecha por el parlamento uruguayo. No fue cualquier hijo de vecino que denunció y aún en ese caso, igual Fiscalía ya debería de haber dicho algo.

    Si no hay novedades debemos darle la razón al Sr Presidente de la República cuando dice que hay casos que van a 180 KM/H pero otros no se mueven. ¿Por qué será? ¿Cual es el motivo?

    Los padres uruguayos quieren la verdad.

    Prof. Julio Wasen

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