SOBRE ESAS CHICAS APARENTEMENTE “SANAS” Y EL AXIOMA FILOSÓFICO “TODAS PUTAS, MENOS MAMÁ”


SOBRE ESAS CHICAS APARENTEMENTE “SANAS” Y EL AXIOMA FILOSÓFICO “TODAS PUTAS, MENOS MAMÁ”.— Me debato entre el deseo y el miedo hacia una mujer en particular. En estos últimos días, la imagen de su rostro ha aparecido seguido en mis pensamientos, ya sea en forma de diálogo imaginario o como parte de un análisis mucho más amplio y que, por supuesto, versa sobre las relaciones entre hombres y mujeres durante los proemios del siglo XXI.

Lo reconozco: pienso en ella con cierta regularidad.

La chica en cuestión, es una conocida, una compañera de trabajo, y despierta mi interés tanto por su belleza física como por su fama de “chiquilina sana”. 

Al parecer es evangélica, o algo por el estilo; la verdad es que no sé mucho sobre esta denominación: lo único que sé de los evangélicos es que sus iglesias son más feas que las de los católicos o las de los ortodoxos, al menos desde el punto de vista arquitectónico; quiero decir, mirando sus fachadas, ninguna de ellas denota el mismo grado de cuidado y de sensibilidad estética que una capilla tradicional, aunque puede ser que en este punto esté errado y que deba discutirlo en mayor profundidad con alguien vinculado al movimiento evangélico. 

Puede ser…

La chica en cuestión empezó a picar mi curiosidad durante una noche de birras y pláticas procaces con mi amigo Edinson Cavani (otro compa de trabajo, aunque él labura en un área distinta del super). No pude evitar mencionarle de pasada que durante la jornada me había cruzado con ella y que me pareció escucharla silbar y cantar lo que a todas luces debía ser parte de un himno de alabanza cristiano, lo cual, por supuesto, me resultó raro..

es que ella es muuuy religiosa”, me soltó Cavani; “yo una vez quise hablarle por chat y no me dio corte”.

Apenas oí esto, deslicé bromeando una canchera pulla, y luego parafraseé más o menos de memoria un pasaje de aquel célebre libro de H. L. Mencken, “En defensa de las mujeres”: 

“Cavani, las mujeres no son religiosas ni en pedo. eso es mentira. ellas simplemente no tienen la capacidad ni la voluntad para ello. si la piba en cuestión va a la iglesia es porque quiere hacerse pasar por santa; o sea, estoy seguro que es la única forma que encontró de intentar dejar atrás su pasado disoluto.
acordate, Cavani: ¡todas putas menos mamá!”.

Dije eso, sí, pero mientras lo decía una suerte de duda, de tire y afloje emocional, de vaivén íntimo, me hizo desear con todas mis fuerzas que aquello no fuera cierto. 

Nuevamente me encontraba a merced del miedo.

Algunos dirán que exagero y que en realidad las cosas son más fáciles de lo que parecen. A lo que yo les contestaré que sí, que quizás en épocas más civilizadas la cuestión no era tan compleja, pues las reglas eran claras y ellas estipulaban que un hombre honesto debía enamorarse de una mujer honesta y luego casarse y convertirse en el padre de sus hijos. Pero, como ya dije, una especie de duda, de tire y afloje, de mambos íntimos me hacen cuestionar la conveniencia de dicho arreglo; por lo menos en los tiempos que corren.

Por otro lado, ser la jermu de un flaco cualquiera, de un tipo cuyo horizonte material y económico está marcado de antemano por las incertidumbres que acarrea percibir un sueldo mínimo, no parece demasiado justo para con ella; y, a su vez, ser un hombre de estas características, tener que soportar el peso de mantener contenta a tu esposa, cumplir con el deber de cuidarla y satisfacerla a como dé lugar, de hacerle los gustos, so pena de cuernos o divorcio y un día acabar perdiéndolo absolutamente todo… No sé, como que no le veo la gracia…

Con. Franz Miksizpuhtulk.

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